#AmorDeHierro

11 febrero 2020

Escrito por Paola del Carpio

Fuente imagen: ANDINA.

¿Qué hay detrás de los avances en la reducción de la anemia infantil del 2019? Una estrategia mejor enfocada y una voluntad política que conllevó esfuerzos importantes multisectoriales e intergubernamentales.     

Febrero llegó con noticias positivas para el país. Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES), la proporción de niños de entre 6 y 35 meses con anemia se redujo de 43.5% en el 2018 a 40.1% en el 2019. La caída de 3.4 puntos porcentuales (pp) representa alrededor de 43 mil niños, y rompe con un estancamiento que se inició en el año 2015. La mejora se ha producido en 24 de 26 regiones.

Si bien la anemia infantil se mantiene elevada –en ocho regiones supera el 50%-, el avance representa un alivio por sus implicancias para el desarrollo del potencial de los niños a nivel biológico, cognitivo y social[1]. En el plano económico, un estudio realizado por Lorena Alcázar[2] halló que entre el 2009 y el 2010 la anemia le costó al Perú más de 2 mil millones de soles. Un componente importante detrás de este costo es la pérdida cognitiva en los niños, la cual resulta irreversible.

¿Qué hay detrás de los resultados del 2019? Una estrategia mejor enfocada, que favoreció la prevención desde los cuatro meses y priorizó a los niños menores de tres años. Además, esta vez no tuvimos muchas acciones con buenas intenciones totalmente aisladas, sino que –a pesar de la enorme complejidad que esto representa en nuestro sector público– hubo una voluntad política que conllevó esfuerzos importantes multisectoriales e intergubernamentales.

Las visitas domiciliarias -lideradas por el MINSA como ente rector- jugaron un rol fundamental; articuladas por el MIDIS, que generó además una Estrategia de Gestión Territorial para el Desarrollo Infantil Temprano (DIT) y desarrolló una teoría de cambio clara y amplia consensuada con varios sectores; impulsadas por el MEF que incluyó en el Plan de Incentivos Municipales el cumplimiento de metas de visitas domiciliarias con actores sociales; y apoyadas por la PCM que hizo seguimiento a indicadores estratégicos. La implementación de las visitas se dio en el plano subnacional y se trabajó directamente con las madres para orientarlas y mejorar la adherencia a la suplementación con hierro. A todo ello se sumaron iniciativas del sector privado. Como queda en evidencia, en esta oportunidad muchos pusieron el hombro para un objetivo común.

Es importante resaltar que la mejora ha sido mayor para las zonas urbanas (-4.2pp) que para las rurales (-1,9pp). Asimismo, el subgrupo de niños de entre 6 y 11 meses no ha presentado avances tan marcados. También es interesante revisar las tendencias en las regiones para entender lo difícil que puede ser sostener los resultados. Si bien a nivel nacional, hasta el 2018, la prevalencia de anemia en niños de 6 a 35 meses se mantenía estancada, los resultados en regiones no tienen una tendencia fija. Por ejemplo, en Arequipa se han dado incrementos y caídas entre año y año desde el 2016. Otro es el caso de Puno, que en esta oportunidad ha incrementado su prevalencia de anemia en el grupo de 6 a 35 meses, pero la ha reducido en el subgrupo de 6 a 11 meses. Estas diferencias dejan claro que, a pesar de tener una estrategia nacional, también es clave el rol subnacional para adaptar la implementación a cada realidad.

La lucha contra la anemia conlleva una implementación altamente compleja, pues se trata de una enfermedad multicausal[3]. Por el lado de la oferta, el acceso a establecimientos de salud (EESS) no es parejo y, en general, el Perú enfrenta un déficit de profesionales de la salud. Asimismo, algunos EESS no se encuentran adecuadamente abastecidos de insumos para el control de hemoglobina. Por otro lado, se han dado casos en que los sobres de multimicronutrientes –claves para la prevención- llegaron vencidos o próximos a vencer, lo cual generó desconfianza en los cuidadores del menor y dificultó la adherencia[4].

Contar con la información completa de la ENDES 2019 permitirá un mejor análisis de los factores relacionados con este resultado. Sin embargo, es importante que seamos capaces de sostener este quiebre de tendencia y mantener la articulación interinstitucional. La reciente creación de un Programa Presupuestal orientado a Resultados para el DIT[5] parece ir en la dirección correcta, al articular prioridades de varios sectores. Las tendencias erráticas en las regiones en los últimos años dejan claro que no podemos dormirnos, ni en la estrategia específica para luchar contra la anemia ni en los factores estructurales que están detrás de esta lucha y la dificultan. De lo contrario, los logros se sujetarán a la voluntad política.

[1] Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (2019) “Lineamientos para la gestión articulada intersectorial e intergubernamental orientada a promover el Desarrollo Infantil Temprano” Decreto Supremo N°010-2016-MIDIS

[2] Alcázar, L. (2012). “Impacto económico de la anemia en el Perú”. Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE).

[3] Defensoría del Pueblo (2019). “Intervención del Estado para la reducción de la anemia infantil: Resultados de la supervisión nacional”

[4] Defensoría del Pueblo (2019). “Intervención del Estado para la reducción de la anemia infantil: Resultados de la supervisión nacional”

[5] Anexo de la RS N°023-2019-EF. https://www.mef.gob.pe/es/presupuesto-publico-sp-18162/191-programas-presupuestarios/6250-programas-presupuestales-orientados-a-resultados