¿Buenas prácticas en el Congreso?

31 enero 2020

Escrito por Caroline Gibu

Fuente imagen: El Comercio.

Una de las preguntas que recibo cada cierto tiempo, sobre todo en épocas electorales, por parte de periodistas y analistas es si existen buenas prácticas del Congreso de la República.

Sin embargo, antes de que yo pueda responder, alguno de ellos se adelanta y me dice: “Seguro que solo hay malas prácticas”. Siempre sonrío y digo: “Sí, existen buenas prácticas, pero siempre es posible trabajar mucho más”.

Nuestro Congreso tiene una de las plataformas virtuales más completas de divulgación de leyes y proyectos de ley de la región.

Aquí se puede tener información completa de cada uno de los proyectos, los documentos de sustento como la exposición de motivos y los dictámenes de comisión, los diarios de debate de las sesiones públicas y las actas, las leyes aprobadas en su versión final, entre otros.

También cuenta con un espacio virtual de participación ciudadana en donde las partes interesadas pueden realizar comentarios y sugerencias a los proyectos de ley y estos son entregados a las comisiones para ser considerados en su análisis.

Finalmente, el Congreso dispone de espacios de sensibilización y formación ciudadana presencial y virtual dirigidos a diferentes públicos, principalmente a escolares.

Las experiencias mencionadas han sido impulsadas y mantenidas por el servicio parlamentario, es decir, la administración del Congreso, y se han sostenido más allá de un período parlamentario.

Con todo, existe un espacio amplio de acciones que deben ser implementadas para contar con un Parlamento abierto, es decir, un Congreso que abrace los principios de transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana, así como de ética y probidad.

En temas de transparencia, lo han mencionado muchos analistas, el Congreso debe impulsar mejoras en los mecanismos de información sobre el personal contratado, en particular de los asesores de los congresistas, sus perfiles, labores asignadas y sueldos establecidos.

Asimismo, se requiere perfeccionar la atención de los pedidos de acceso a la información a los despachos congresales, sobre todo generando una instancia que resuelva los conflictos cuando estas solicitudes no son atendidas.

Respecto a la rendición de cuentas, es imperativo impulsar mecanismos para una oportuna y adecuada rendición de actividades y gastos de representación y viajes.

Y en cuanto a participación ciudadana, las comisiones deben retomar el desarrollo de audiencias públicas plurales que permitan a las partes interesadas exponer sus puntos de vista sobre los proyectos de ley, así como dar respuesta desde las comisiones a los comentarios recibidos a través de la plataforma virtual existente.

En el momento en que escribo este artículo, se han procesado el 99,6% de las actas de las últimas elecciones congresales, y tenemos una idea bastante cercana de los partidos políticos que tendremos en el Congreso.

Muchos de ellos en sus propuestas y declaraciones han abrazado la bandera de la integridad y la lucha anticorrupción. Impulsar estas prácticas será una buena señal de hacer lo que se predica.

Version original publicada el 31/01/2020 en El Comercio