El banquero central que necesitaría el Perú

28 noviembre 2018

Escrito por Alonso Segura

Los calificativos del presidente del BCRP a las gestiones económicas de distintos gobiernos son desproporcionadas, sesgadas y antojadizas.

Hace algunos días, en un evento de la Confiep, el presidente del BCRP lanzó una serie de críticas a la gestión económica de distintos gobiernos, si bien, claramente, enfiló contra unos más que contra otros. Sus tibias precisiones posteriores son insuficientes, pues dejan vigente gran parte de lo expresado.

Las palabras de los banqueros centrales son casi como verdades absolutas (…) por ello, la primera regla de un banquero central es ser cuidadoso y preciso con sus palabras.

Las palabras de los banqueros centrales son casi como verdades absolutas, escuchadas y analizadas con atención por todos, desde analistas e inversionistas hasta la propia ciudadanía, pasando por empresarios de todos los tamaños. Por ello, la primera regla de un banquero central es ser cuidadoso y preciso con sus palabras, razón por la cual son desconcertantes estas expresiones venidas de uno con tanta experiencia.

La credibilidad económica del Perú se basa en un historial de un cuarto de siglo de estabilidad y gestión macroeconómica prudente, y de construcción y preservación de sólidos fundamentos económicos. Ciertamente ha habido aciertos y errores de política económica –de gobiernos y gestiones del BCRP– pero, en promedio, estas han sido responsables y determinantes para las mejoras de bienestar de los peruanos. Esta ha sido una tarea conjunta, cada uno en su rol y realizando las coordinaciones necesarias, aun en ausencia de un mecanismo institucional de coordinación formal al cual el BCRP se ha opuesto. Hay, sin embargo, aristas de la relación y los roles que desempeñan que es necesario entender.

Si el presidente del BCRP va a calificar de “desastrosa” alguna gestión económica de gobierno, debe presentar argumentos. O en ausencia de estos, retractarse. ¿Acaso la aceleración y posterior desaceleración económica, y de la inversión, durante la última década, no tuvieron un componente predominantemente externo?

El BCRP es autónomo en sus decisiones y en materia presupuestal. Le está prohibido otorgar financiamiento al Tesoro Público, mientras que este está obligado a cubrirle cualquier pérdida. Los sucesivos gobiernos han respetado minuciosamente esta autonomía. Más aún, han sido cuidadosos de no ventilar sus discrepancias de política económica con el BCRP –que ciertamente han existido– de manera pública. Eso es parte de una relación de respeto mutuo que debe existir en aras de la estabilidad económica. ¿Significa esto que el BCRP no puede criticar al Gobierno? No. Es positivo que lo haga, pero con argumentos técnicos y, evidentemente, guardando las formas.

Si el presidente del BCRP va a calificar de “desastrosa” alguna gestión económica de gobierno, debe presentar argumentos. O en ausencia de estos, retractarse. ¿Acaso la aceleración y posterior desaceleración económica, y de la inversión, durante la última década, no tuvieron un componente predominantemente externo? ¿Acaso el Perú no adoptó medidas oportunas de política económica que mitigaron los efectos de esta profunda caída en precios de materias primas mejor que en el resto de la región? ¿Acaso no se fortaleció e hizo más trasparente el marco de reglas fiscales, creando además el Consejo Fiscal? ¿Acaso no hemos mantenido indicadores de desempeño relativo favorables frente a países comparables, como crecimiento económico, reducción de pobreza, riesgo país o calificaciones crediticias soberanas? ¿Es que la gestión del ciclo económico, tarea conjunta con el BCRP, no se realizó de manera diligente y coherente?

La gestión pública es compleja y el sector público en el Perú opera bajo restricciones y carencias múltiples, quizás con algunas excepciones de instituciones privilegiadas como el BCRP.

Apuntalar el crecimiento de largo plazo y formular una agenda de desarrollo económico es una tarea bastante más compleja que recae plenamente en el Gobierno. ¿Acaso continuó la complacencia en esta materia? ¿Acaso no se formularon políticas públicas múltiples, de formación de capital humano –política social, reforma educativa, servicio civil–, modernización de los marcos de infraestructura, políticas de desarrollo y diversificación productiva incluyendo instrumentos innovadores de coordinación público-pública y público-privada? ¿Acaso no se fortaleció la agenda de integración y apertura del Perú al mundo –AP, TPP– y se planteó una agenda de gobernanza pública con la OCDE? ¿Cuál fue, exactamente, el “desastre”?

La gestión pública es compleja y el sector público en el Perú opera bajo restricciones y carencias múltiples, quizás con algunas excepciones de instituciones privilegiadas como el BCRP. Por ello, ser presidente del BCRP no requiere entender de gestión pública. ¿Qué tan complejas son las responsabilidades del BCRP y del Gobierno? En un reciente artículo, Waldo Mendoza explica algunas de las diferencias. Pero veamos un ejemplo. Si el BCRP quiere estimular la economía, baja su tasa de referencia y modula el flujo de crédito en el mercado interbancario. Es sencillo y es inmediato. Un impulso fiscal es monumentalmente más complejo, no solo en diseño sino, sobre todo, en ejecución. ¿Incrementar inversión pública? Requiere la formulación de cuando menos centenares de proyectos y su posterior ejecución a través de similar número de unidades ejecutoras de todo nivel de gobierno, a través de múltiples sectores económicos y durante múltiples ejercicios fiscales. ¿Más complejo, o no?

El presidente del BCRP puede tener preferencias personales por un gobierno (…) sin embargo, su rol público demanda objetividad, ponderación y análisis técnico.

El presidente del BCRP puede tener preferencias personales por un Gobierno u otro de entre aquellos que le depositaron su confianza –por afinidad política, ideológica o personal–, sin embargo, su rol público demanda objetividad, ponderación y análisis técnico. De lo contrario, puede terminar de aprendiz de político, distorsionando el mandato del BCRP. En un entorno complejo y convulsionado, debiera ser una voz constructiva y orientadora. Ese es el presidente del BCRP que necesitaría el Perú.

Version original publicada el 28/11/2018 en Gestión