Impacto reforma universitaria sobre investigación e innovación: Análisis preliminar

30 noviembre 2018

Escrito por Lorena Masías

Para caminar por una senda de crecimiento económico y reducción de la pobreza, Perú requiere aumentar la productividad. La innovación indudablemente contribuye a ello al permitir un uso más eficiente de los recursos disponibles o la generación de nuevos productos, procesos o tecnologías, o la adopción de nuevas tecnologías. La inversión en investigación + desarrollo + innovación (I + D + i) aumenta la capacidad de una empresa para adoptar nuevas tecnologías que, a su vez, aumentan la productividad del trabajo. Ciertamente, la Política Nacional de Competitividad incluye como uno de sus ejes impulsar la generación, transferencia, y financiamiento de la investigación y desarrollo.[1]

No obstante, en Perú, el gasto en I + D + i sigue siendo reducido en comparación con nuestros pares en la región (Gráfico 1), lo cual indica que el sistema de innovación no está funcionando apropiadamente.

Gráfico 1
image001

Fuente. Banco Mundial. World Development Indicators

La capacidad para hacer un uso efectivo de estos recursos es limitada por debilidades en el marco institucional del sistema de innovación, tal como la falta de un esquema de propiedad intelectual que proteja adecuadamente la capacidad de invención de los generadores de conocimiento[2]. Un segundo factor que limita el desarrollo de la innovación es la escasa articulación entre empresas, con poca capacidad para adaptar nueva tecnología, y universidades, con limitada capacidad para gestionar adecuadamente la generación de conocimiento, la transferencia tecnológica y la propiedad intelectual.

Por último, la innovación también está limitada por el insuficiente número de investigadores y por la calidad de las instituciones de educación superior. En cuanto al número de investigadores, en Perú, por cada mil integrantes de la Población Económicamente Activa (PEA) hay solo 0.2 investigadores, mientras que el promedio de América Latina y El Caribe está en 1,3 y la OCDE: 12.7[3]. Más aun, el nivel de producción científica – medido en términos de los documentos citables – es aún bajo comparado a Chile, Colombia (Gráfico 2) y la calidad de las instituciones de investigación – medida por la sumatoria de la inversa del puesto que las instituciones del país ocupan en el ranking – se mantiene rezagada comparada con estos países (Gráfico 3).

Gráfico 2

image003

Elaboración. Promedio móvil de 3 años. Fuente. SCIMAGO. SCOPUS.

 Gráfico 3

image005

Fuente. Scimago Institutions Ranking 2018. Elaboración propia.

La capacidad para hacer un uso efectivo de estos recursos es limitada por debilidades en el marco institucional del sistema de innovación, la escasa articulación entre empresas y universidades, el insuficiente número de investigadores y por la calidad de las instituciones de educación superior.

En vista de las limitaciones señaladas, Perú ha venido realizando esfuerzos por mejorar la capacidad para innovar. Estos esfuerzos han estado dirigidos a fortalecer el marco institucional del sistema de innovación, a potenciar los instrumentos de fomento proporcionando recursos adicionales a industrias que están en mejor capacidad para adoptar nueva tecnología y a fortalecer la capacidad para investigar e innovar en las universidades. Esto se lleva a cabo mediante la provisión de fondos para la investigación, para la creación de programas de doctorado en ciencias e ingeniería, y para modernizar los laboratorios de investigación.

No obstante, para que estos esfuerzos tengan mayor efectividad, se requiere mejorar la capacidad de la universidad para la generación de conocimiento, para la gestión del conocimiento y para la gestión de la información sobre proyectos de investigación, tal como se ha venido haciendo en la Reforma Universitaria. Es decir, la universidad debe demostrar que cuenta con líneas de investigación consistentes con los recursos humanos, físicos y financieros disponibles en esta. Además, debe establecer las políticas y procedimientos para la adjudicación y monitoreo de fondos de investigación, así como los mecanismos de seguimiento de proyectos de investigación, y las políticas de protección de la propiedad intelectual y de transferencia tecnológica, de ser el caso. Por último, la universidad debe contar con un repositorio institucional que incluya documentos de investigación tales como tesis, informes de investigación, publicaciones científicas, entre otros.

“Para que estos esfuerzos tengan mayor efectividad, se requiere mejorar la capacidad de la universidad para la generación de conocimiento, (…) tal como se ha venido haciendo en la Reforma Universitaria”

Gráfico 4
image007

Fuente. SCIMAGO. SCOPUS

El resultado inmediato de estos esfuerzos se traduce en una mayor disponibilidad de docentes a tiempo completo cuyo porcentaje respecto al total de docentes en universidades públicas ha aumentado de 17 % en el 2015 a 66 % en el 2018, y en universidades privadas del 13 % al 29 % en el mismo periodo[4]. En cuanto al porcentaje de docentes investigadores, en universidades públicas ha aumentado de 6 % en el 2015 a 34 % en el 2018, y en universidades privadas del 3 % al 15 % en el mismo periodo[5]. A su vez, estos esfuerzos deberían dar como resultado una mayor producción científica. Al respecto, la evolución en el tiempo de los documentos citables muestra una pendiente positiva más pronunciada a partir del año 2014 (ver Gráfico 4). No obstante, la producción científica aún está por debajo de países como Chile y Colombia cuyo sistema de aseguramiento de la calidad universitaria se fortaleció hace más de diez años. Por otro lado, en el año 2017, la producción científica de Perú por primera vez ha estado por debajo de la de Ecuador, país que, en el año 2010, inició una reforma similar (Gráfico 2).

“El resultado inmediato (…) se traduce en una mayor disponibilidad de docentes a tiempo completo cuyo porcentaje respecto al total de docentes en universidades públicas ha aumentado de 17 % en el 2015 a 66 % en el 2018, y en universidades privadas del 13 % al 29 % en el mismo periodo”

En suma, los resultados señalados indicarían que Perú está avanzando por una senda adecuada para mejorar las capacidades de la universidad para investigar e innovar. No obstante, para llegar a un resultado concluyente, se requiere hacer un análisis riguroso en relación con el impacto del fortalecimiento de la capacidad para generar conocimiento en la universidad, lo cual ha sido impulsado por la reforma universitaria, especialmente en aspectos relacionados con la producción científica y la generación de patentes en las universidades, aspectos que se pueden investigar a futuro.

Lorena Masias
Economista, PhD
Ex Superintendente SUNEDU
Docente Instituto Universitario de Ortega y Gasset


[1] Ministerio de Economía y Finanzas (2018), Marco Macroeconómico Multianual 2019 – 2022.

[2] Banco Mundial (2016). Strengthening the Science, Technology and Innovation System in Peru, recuperado el 11 de noviembre de 2018 de http://projects.worldbank.org/P156250

[3] CONCYTEC, I Censo Nacional de Investigación y Desarrollo, recuperado de www.concytec.gob.pe el 11 de noviembre de 2018

[4] Información reportada por SUNEDU (agosto 2018). La data del 2015 incluye a todas las universidades; la data del 2018 únicamente incluye universidades licenciadas

[5]Ídem.