Infraestructura y desarrollo: el potencial de la inclusión digital

4 agosto 2018

Escrito por José Gallardo

Una de las características del crecimiento de las economías es la evolución asimétrica de las productividades de los sectores. En las economías en desarrollo, usualmente, se contrasta la existencia de grandes segmentos de la población que muestran bajos niveles de productividad, con un grupo poblacionalmente menor, pero que muestra mayores niveles de productividad. Los primeros son asociados a una economía informal estancada y los segundos, a una economía formal más dinámica.

La realidad, sin embargo, es más compleja. Las actividades económicas del propio sector formal suelen mostrar importantes niveles de heterogeneidad en las ganancias de productividad, con algunas actividades asociadas, por ejemplo, a las manufacturas muy dinámicas, y otros sectores, por ejemplo, las industrias de servicios personales, bastante menos dinámicas. La razón por la cual las industrias de servicios personales – salud, educación, artes performativas – no ganan productividad fuertemente es por lo difícil que es reducir el tiempo dedicado a un cliente en una consulta, en una clase o un concierto. Dicho de otro modo, en estas actividades, es difícil incrementar el número de pacientes o alumnos sin perder calidad.

La consecuencia directa es que mientras que, en diversas industrias, se gana considerablemente en productividad, lo que permite incrementos en los ingresos de los trabajadores, en las industrias de servicios personales, para mantener la capacidad adquisitiva de los trabajadores, se deben producir incrementos de sueldos sin que existan ganancias sustantivas de productividad. Este es el origen de una problemática identificada inicialmente para las sociedades industriales por el economista William Baumol, quien la denominó, hace ya varias décadas, “enfermedad de costos”.

Más allá de los contrastes de la evidencia macroeconómica y microeconómica del fenómeno identificado por Baumol, el crecimiento desigual de la productividad en una economía termina planteando retos para la política pública. El más relevante es que la inflación de servicios personales crea necesidades de recursos que progresivamente resultan ser demasiado grandes para las posibilidades de la economía familiar. Inclusive, esta situación aplica para los presupuestos públicos en diferentes ámbitos de gobierno, principalmente los pequeños gobiernos locales, pero seguro también a los gobiernos regionales y al nacional.

 

La inflación de servicios personales crea necesidades de recursos que progresivamente resultan ser demasiado grandes para las posibilidades de la economía familiar y presupuestos públicos.

 

La economía peruana no ha estado exenta de esta problemática. Luego del impulso recibido por la emergencia de la economía china en la década pasada, la expansión de la economía – desde el sector minero-energético hasta el sector no transable – motivó sustantivos incrementos salariales a maestros, médicos y policías. Por otro lado, los presupuestos familiares tuvieron que enfrentar importantes incrementos en el costo de los servicios educativos y de salud.

Los aumentos salariales tienen naturalmente límites. En economías en desarrollo, los montos asignados o gastados, por ejemplo, en servicios de salud están finalmente correlacionados con el PBI per cápita del país. Más aún, en el Perú, existe un reto mayor que en otras economías emergentes causado por su geografía, el centralismo de la economía y la desigualdad de ingresos.

¿Qué instrumentos tenemos como país para enfrentar esta problemática si se toma en cuenta que esta tendencia a presionar presupuestos familiares y de gobierno solo se acentuará en las décadas siguientes? ¿Qué proyectos tenemos para mejorar la función de asignación del Estado y llevar más servicios y bienes públicos de una manera más eficiente?

Una noticia muy positiva, sin duda, son los proyectos de redes de fibra óptica que, con dificultad, actualmente se construyen en el país. Más específicamente, se trata del proyecto de Inclusión Digital que está conformado por la Red Dorsal Nacional y los proyectos de redes regionales en cada una de las regiones del país (sin contar con la zona de Amazonía por sus características geográficas).

La idea central de este conjunto de proyectos, diseñados desde 2012, fue reducir la brecha digital en el país. Teniendo como referencia la situación del acceso a la Internet de alta velocidad en el país en 2011, el proyecto de la Red Dorsal Nacional fue diseñado para llevar capacidad ilimitada a 180 capitales de provincia del país (de un total de 196) a un precio que fuese el 10% del observado en el mercado con una red de 13,500 kms.

 

La idea central de los proyectos de redes de fibra óptica, diseñados desde 2012, fue reducir la brecha digital en el país.

 

El acceso de los hogares se produce a través de otros 21 proyectos que son denominados proyectos regionales, que hacen llegar la fibra a más de 1,500 capitales de distrito y un total de pueblos superior a las 6,000 localidades a través de más de 30,000 kms de redes de fibra. Son estas redes regionales las que tienen la responsabilidad de conectar a colegios, postas médicas y comisarías.

 

Gráfico: proyecto de Inclusión Digital

 

Para tener una mejor comprensión de la magnitud de este proyecto, podemos comentar la red de la región Ayacucho, donde el acceso se circunscribía a sus principales ciudades. Con más 1,898 kms, esta red brindará acceso a 103 capitales de distrito y 350 localidades menores, con una población superior a los 190,000 pobladores, 476 colegios, 232 postas médicas, y 21 comisarías. Se trata, sin duda, de un proyecto de una potencialidad histórica.

En estricto, el proyecto de inclusión digital ofrece, para la década del 20, la posibilidad de una reforma mayor del Estado que precisamente ayude con el problema de la inflación de costos en los servicios de educación y salud, pero que, claramente, puede ser extendida a una estrategia integral de mejorar los servicios del Estado y la calidad de vida de la población que incluye aspectos de capacitación, ciudadanía, empleo, cultura, seguridad ciudadana y estrategias productivas.

¿Por qué es tan importante el proyecto de Inclusión Digital? La relevancia de este proyecto puede evidenciarse mejor cuando se considera que el Perú es un país altamente concentrado, con una ciudad muy grande donde viven la gran mayoría de especialistas del país, en casi cualquier área del conocimiento. Por ejemplo, el 82% de los especialistas médicos viven en tres ciudades del país y, principalmente, en Lima. Esto motiva una enorme escasez de especialistas allí donde está la necesidad de dos de cada tres peruanos.

 

El proyecto de inclusión digital ofrece la posibilidad de una reforma mayor del Estado que ayude con el problema de la inflación de costos en los servicios de educación y salud, y que puede mejorar los servicios del Estado y la calidad de vida de la población

 

El proyecto de inclusión digital puede permitir, a través de la Tele Medicina, llegar al ciudadano ordenando los recursos del Estado de manera eficiente, ordenada y jerárquica, desde el gran especialista, pasando por los centros regionales, hasta la posta médica. Análogamente, aprovechando las potenciales de la red, podemos enseñar un tercer idioma, en un contexto en el cual no existen recursos docentes comparables a los que hemos tenido para impulsar el idioma inglés. También en el tema educativo, las redes son la mejor opción, en términos de costos, para desarrollar de manera amplia y homogénea las competencias digitales en el nivel escolar en el país, un aspecto esencial para la empleabilidad en el siglo XXI, tal como lo ha explicado recientemente el ex-ministro de educación Jaime Saavedra. En ausencia de estas infraestructuras y los programas que deben crearse sobre ellas para transformar la educación, el país no sólo seguirá acentuando las marcadas desigualdades de oportunidades e ingresos entre los niños que crecen en las grandes áreas urbanas y los niños en las restantes poblaciones, sino que se rezagará respecto de otras economías. Estos son sólo tres ejemplos, pero nos dan una idea clara de la potencialidad de la inclusión digital.

El reto técnico para la administración es hacer consistente la demanda pública con las necesidades del proyecto. ¿Por qué es central? La evidencia empírica muestra que el acceso a la Internet de alta velocidad en el hogar es un proceso gradual, aun en las grandes áreas urbanas del mundo. Esto ha conducido a necesidades de ajuste bastante lógicas en la actualidad del proyecto. Tomando en cuenta esto, el proyecto de la red dorsal y de redes regionales, en línea con una visión de economía pública centrada en mejorar la función de asignación del Estado, puede ser el gran legado de la presente administración para la década del 20.