Editorial HacerPerú: Nuestro objetivo y nuestra contribución
Desde la década de los noventa, el Perú ha progresado en lo económico. Quince años de consolidación del crecimiento siguieron a una primera década de estabilización y reformas estructurales. Y una serie de indicadores muestran evidentes mejoras en la calidad de vida de los peruanos. En lo que va del milenio, el PBI per cápita (medido en dólares) casi se ha triplicado, la pobreza (monetaria) se ha reducido a casi la tercera parte, la pobreza extrema está por debajo del 5%, la desigualdad de ingresos ha disminuido, mientras que los ingresos promedio han subido significativamente y la clase media se ha cuadruplicado.
Sin embargo, una mirada más fina proyecta una historia menos positiva con respecto a lo logrado y, fundamentalmente, resalta la enormidad de los retos futuros. Aún hay grandes segmentos de la población con importantes déficits de acceso a infraestructura y servicios básicos. Si bien un porcentaje significativo de nuestra población ha salido de la pobreza, no son pocos los vulnerables a caer de nuevo en ella. Nuestra dependencia de condiciones externas sigue siendo muy elevada. Nuestro capital humano tiene, en promedio, competencias limitadas en un mundo cambiante y competitivo. Tenemos uno de los niveles de informalidad más altos del mundo. Nuestro sector moderno no puede generar suficiente empleo formal para absorber la mano de obra que ingresa todos los años al mercado laboral. Todo esto se traduce en un nivel de productividad que es medio-bajo y, además, muy heterogéneo.
Una mirada desapasionada sugiere que nuestro patrón de crecimiento actual no contiene la semilla del desarrollo. Un cuarto de siglo de crecimiento no ha sido suficiente para cerrar significativamente las brechas en las variables que importan más en el largo plazo, particularmente en capital humano e institucionalidad. No estamos embarcados en nada parecido a círculos virtuosos de modernidad y crecimiento. No les damos, ni remotamente, similares oportunidades a todos los peruanos. Ni a nuestros niños o jóvenes, las competencias que requerirán en el mercado laboral. Tampoco cuenta la economía con suficientes motores generadores de puestos de trabajo formales. Y con la fragilidad institucional actual no podemos aspirar a un progreso sostenido.
Para encaminarnos al desarrollo no basta con profundizar las reformas de los noventa. Los problemas que enfrenta la economía del 2018, y que enfrentará en las próximas décadas, son distintos. Se requieren soluciones distintas. Una estrategia de desarrollo basada únicamente en crecimiento es insuficiente. Sin sustantivos avances a nivel microeconómico, sectorial e institucional el crecimiento no tendrá la capilaridad para resolver nuestro problemas más importantes.
La evolución reciente de la economía peruana indica que la visión de un Estado que casi siempre sobra, que es burocrático, y que debe ser dimensionado a su mínima expresión, es incorrecta. Dirigir los instrumentos de política económica casi exclusivamente al destrabe y a la desregulación es, cuando menos, insuficiente. Por ello, el relanzamiento del crecimiento basado en la simplificación administrativa y el destrabe no funcionó. Es verdad que muchas veces el Estado falla por exceso. Pero múltiples veces también falla por defecto, cuando no provee ni niveles elementales de bienes y servicios públicos, ni insumos públicos indispensables para la actividad privada.
Proponemos una visión que ponga realmente en el centro de nuestra problemática pública (y no solo en el discurso) la enorme fragilidad institucional del país, que reconozca las limitaciones del modelo lanzado en la década del noventa y enfatice la importancia del funcionario público. La política económica debe continuamente impulsar el fortalecimiento del capital humano y el desarrollo productivo, un mejor diseño y funcionamiento institucional, y una creciente sofisticación de la política macroeconómica. Estos son elementos esenciales (directa o indirectamente) de una sociedad que democratiza oportunidades, que define mejor y garantiza los estándares mínimos de servicios y que pone los avances en el conocimiento al servicio del ciudadano.
En HacerPerú.pe buscamos generar un espacio para la difusión y discusión de ideas y propuestas que intenten dar respuesta a estos y otros retos de política pública. No hay soluciones únicas ni completas a problemas tan complejos. Pero esperamos que la exposición de propuestas concretas y basadas en evidencia, objetivo de HacerPerú.pe, constituya un paso adelante en ese esfuerzo