marzo 11, 2026

Lenguas de asfalto en el sur

Fuente imagen: El Comercio

Si bien se ve un esfuerzo en la construcción de una ciclovía como parte de la remodelación de la antigua Panamericana Sur, la misma no está cumpliendo con aspectos básicos de señalización, y puede poner en riesgo la vida de los ciclistas.

Recientemente, el alcalde Muñoz inauguró la segunda etapa de la remodelación de la antigua carretera Panamericana Sur, entre el puente Arica y su conexión con la Nueva Panamericana Sur, a la altura de Santa María del Mar.  Según la noticia publicada en el diario El Comercio[1], se han construido 15,6 km. de vías, 8,5 km. de ciclovías, plantado 612 árboles, entre otras obras complementarias.

Analizando la obra nos surgen ciertas dudas que sería interesante se aclaren para poder comprender el objetivo de la misma.

Esta situación se vuelve crítica si consideramos que, según la última encuesta de Lima Como Vamos[3], el 73,8% de las personas de Lima Sur se moviliza usando transporte público.  Sí se han hecho paraderos, pero, ¿cómo llegamos a los mismos? Por calles de tierra y usando la ciclovía como vereda, lo cual además pone en alto riesgo a los peatones.

En el fondo, lo que sucede es muy similar a lo que pasa en la Costa Verde con la vía del Circuito de Playas. Esta vía está bajo la responsabilidad de la MML, mientras que los espacios públicos colindantes y las playas están bajo la responsabilidad de los distritos.  La fragmentación de las competencias y las limitaciones de los presupuestos distritales generan la imagen que hoy vemos, mientras que la vía tiene una concepción unitaria y es periódicamente mejorada.

El trazado de la ciclovía también es cuestionable, pues va por tramos por el lado este y oeste de la vía, sin evidenciar alguna lógica relacionada con la seguridad de los ciclistas, acceso a predios, o conflicto con las zonas de mayor flujo peatonal. Todo lo contrario, vemos como la ciclovía va del lado de los accesos a los distritos, en los frentes de actividad urbana, siendo así usada incluso como vereda ante la falta de las mismas.

Para avenida de doble sentido, según la experiencia internacional, lo más recomendable es que la ciclovía vaya por el medio de la misma, pues se reducen considerablemente las interferencias, y por ende el riesgo de accidentes con peatones y vehículos. Un muy buen ejemplo es la remodelación del Paseo San Juan en Barcelona.

En síntesis, lo que vemos en la remodelación de la antigua Panamericana Sur es la persistencia de un enfoque de movilidad basado en el asfalto y los automotores, el mismo que no es compatible con los frentes urbanos existentes, que no considera a los peatones como base de la movilidad y que genera infraestructura de calidad para su uso; se trata de un enfoque que no termina de comprender el sentido y funcionamiento de la infraestructura ciclista.

Si bien es un gran aporte a la accesibilidad de los distritos del sur, y un cambio sustancial que repercutirá en una mayor eficiencia de los viajes, también es posible afirmar que es una oportunidad perdida para los ciudadanos como peatones, y para los distritos en el mejoramiento integral de sus espacios públicos y accesos.

 

[1] https://elcomercio.pe/lima/obras/municipalidad-de-lima-culmina-rehabilitacion-de-antigua-panamericana-sur-nndc-noticia/?ref=ecr

[2] http://www.imp.gob.pe/images/Sistema%20Vial/SVM%201999%20-%20ADENDA%2057%20(PLANO%20GENERAL).pdf

[3] http://www.limacomovamos.org/cm/wp-content/uploads/2019/01/Bolet%C3%ADn_LimaSur2019.pdf

[4] http://www.despacio.org/wp-content/uploads/2017/04/Manual-Lima20170421.pdf